El día que Fosbury saltó con la cabeza

La elegancia del atletismo siempre me ha fascinado, las fibras musculares de los corredores, la zancada limpia de los saltadores de longitud, la sutileza del paso del testigo en un relevo.

Quizá entre todas las pruebas, las que siempre miro con cariño son los saltos. Y es que tener al lado a alguien que responde por el nombre de Eduardo Lázaro, elaborando hipótesis sobre lo que hubiera pasado si fuera más alto o lanzando nombres de leyendas como Serguéi Bubka,  ya te hace ver la vida de forma diferente.

IMG_20151015_112953
Mi padre, volando.

México 68 pasó a la historia por demasiadas razones. Los Juegos Olímpicos aztecas fueron testigos de la locura de Bob Beamon, saltando unos impensables 8,90m en longitud y vieron como Jim Hines hacía bajar por primera vez el cronómetro de 10 segundos en 100 metros.

Pero sobre todo, en aquellos juegos ocurrió el que para mí es uno de los momentos más especiales del atletismo.  Fue el año en el que Dick Fosbury cambió la historia del salto de altura.

descarga
Estilo rodillo ventral

Hasta la fecha  había dos maneras establecidas como posibles para superar el listón. Una, a modo tijera y la otra, a modo rodillo y sí, se alcanzaban alturas que ya me gustaría a mí alcanzar, pero llegó un momento en el que ya no se avanzaba casi nada.

250px-EthelCatherwood1928
Estilo tijera

 

Dick Fosbury era un adolescente cuando se dio cuenta que si saltaba de espaldas, mirando al cielo, llegaba más alto que haciéndolo de cualquier otra forma. Y obviamente, las críticas fueron duras, o bien llamándolo raro por no hacer las cosas como los demás o narcisista por querer marcar una diferencia.

Con su técnica ya desarrollada consiguió llegar a México y una vez allí, saltó. Y saltó entre todos aquellos que saltaban con las piernas por delante.

Y lo hizo de espaldas.

Saltó y los superó a todos.

Se llevó el oro con una marca de 2,24 que se convertiría en record personal y record olímpico.

Y de repente todos los que antes lo juzgaban, pasaron a llamarlo héroe.

Y el mundo entero alabó a Fosbury y a su “Fosbury Flop”.

Y después de aquel día pocos fueron los que siguieron saltando de otra forma que no fuera aquella.

Es por eso por lo que Fosbury se ha convertido en uno de los ejemplos clásicos que utilizan los headhunter o cazadores de talento, por su perseverancia y persistencia en una idea que él creía que era la mejor, por innovar y soñar que las cosas podían hacerse de otra forma.

Fosbury pasó a la historia por querer mejorar el deporte que él amaba, por hacerlo y por marcar un estilo diferente y más eficaz.

Quizá es la muestra clara de que el límite lo marcamos nosotros mismos y que no hay nada que no se pueda conseguir si creemos que puede hacerse.

4325246601_7c1d3ec187

Aquel 2,24 fue su mejor marca y también la última. Y es que hay una parte de la historia que no nos suelen contar.

Dick Fosbury se retiró alegando entre otras cosas que no estaba preparado para el éxito, “no estaba preparado para el triunfo. Estaba cansado. Demasiada conmoción. Emocionalmente no estaba preparado para asumir la gloria”.

Hay tantas cosas que se podrían sacar de esta afirmación. La primera es qué habría pasado si a aquel chico de 21 años se le hubiera enseñado a soportar todo lo que se le venía encima, si hubiera sabido controlar sus propias emociones para poder disfrutar del triunfo.

Pero a mí me es imposible no pensar en otra razón por la que quizá Dick Fosbury dejó de competir. Y la verdad es que no era el mejor atleta que ha existido, viendo ahora las marcas que se consiguen en salto de altura, con los records de Sotomayor, casi podríamos decir que Fosbury podría haber caído en el olvido.

Él mismo, tras intentar saltar los 2,29 metros del record vigente en aquella época y no conseguirlo, dejó caer que “lo hizo lo mejor que pudo y que la mejor decisión era retirarse, que no quería hacer el ridículo”.

Yo creo que Dick Fosbury se retiró porque fue listo, sabía de sobra que no iba a conseguir mejores marcas que las que ya había conseguido y que era mejor triunfar una vez que fracasar miles.

De una forma o de otra, lo que sí es verdad es que el chico que no competía para ganar, se convirtió en leyenda el día que decidió empezar a saltar utilizando la cabeza.  

Fosbury_medalla

_____________________________________________________

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s