La táctica del estratega

“No puede ser!!! La mejor estrategia y la peor suerte!” escribía Pol Espargaró en dos idiomas y junto a una foto en instagram poco después de la carrera y mucho después de su caída.

Si hay algo que Sachsenring – el circuito con el piano del color de la bandera alemana – ha hecho, es dejarnos en bandeja una demostración clara de que el motociclismo es una mezcla de suerte, intuición, estrategia y valentía. Una reacción casi química que puede que salga bien o que por el contrario, salga por los aires.

 

Las portadas de los periódicos, los titulares de los artículos de opinión y los discursos de los pilotos, jefes de equipo, comentaristas… hablaban de la brillante estrategia de Márquez que le ha llevado a ser aún más líder justo a un paso del parón vacacional. Por crear un paralelismo, ha marcado el gol psicológico de antes del fin de los 45 minutos.

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El titular de Atresmedia

Pero cuando te das cuenta que la pista se está secando y decides apostar por cambiar de neumáticos mientras la mayoría de los pilotos ni se lo plantean, ¿eres estratega o acabas de dar un golpe táctico?

Hablar de táctica y estrategia es más complicado de cómo lo pintaba Benedetti en uno de sus poemas y la primera vez que te pones a discutir al respecto te levanta dolor de cabeza, incluso crees que sabes la diferencia pero en realidad no tienes ni idea.

Estrategia es lo que hacen las empresas moviendo todas sus prácticas de Recursos Humanos en dirección a la meta. Se trata de diseñar un plan, un modelo, una filosofía, una línea base de actuación de cara a lo que quieres conseguir. Quiero  ganar una medalla de oro en 100 metros en Rio y por eso tengo que clasificarme en el preolímpico, pasar a cuartos, semis, a la gran final y ganar a mis rivales.

El problema es que la vida no está diseñada para ajustarnos a un organigrama, porque nos guste o no, ni somos robots ni el mundo gira a nuestro alrededor. Y ahí es cuando entra en juego la táctica. Estoy siendo táctico cuando pongo en marcha mis recursos para seguir el plan pero al mismo tiempo hago malabares y manejo los obstáculos, los rivales.  Quiero ganar una medalla de oro en 100 metros en Rio y sé que la gran posibilidad que tengo de ganar a Usain Bolt es si soy mejor que él en la salida.

Estrategia es lo que marca un entrenador o un jefe de equipo, pero lo que quieren para sus deportistas no es sólo que se aprendan la estrategia de memoria sino que sepan mover su táctica interpretando las circunstancias. Porque al fin y al cabo, cuando planeas una competición cuentas con lo que crees que va a hacer el rival teniendo en cuenta la cantidad de partidos que has analizado, pero nunca sabes si lo va a hacer de verdad.

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Santi Hernández, jefe de equipo de Marc Márquez y responsable de las estrategias

Volviendo a la carrera del domingo, “todos” los equipos preveían que iba a dejar de llover y la pista se iba a secar, por eso tenían la segunda moto preparada con otros neumáticos montados y por eso la estrategia era entrar en boxes a mitad de carrera y saltar de dos ruedas a dos ruedas.

No soy consciente de otro momento en el que recuerde a Marc Márquez tan alejado de los primeros puestos en tan poco tiempo y con tan malas sensaciones.   Y quizá es por eso por lo que arriesgarse cuando no tenía mucho más que perder fue la mejor opción, a pesar de haber visto a otros pilotos cambiar de neumáticos y no conseguir muy buenos resultados.

Quedaban 13 vueltas. Ya no caían gotas del cielo pero estaban casi todas acumuladas en el asfalto. Se la juega y cambia a slicks, destinándose a sí mismo a tener que seguir un estrecho carril seco que se ha formado en la pista. Ante la atenta mirada de los jefes del resto de equipos empieza a recortar segundo tras segundo y firma casi todas las vueltas rápidas. Y justo es ese momento en el que Yamaha decide tirar de estrategia y llamar a Rossi a boxes.

Como las carreras de motos no tienen tiempo muerto para dar instrucciones y que te hagan caso, ni un pinganillo como la Formula 1 desde el que gritar una y otra vez las órdenes de equipo, Rossi vio oportuno no pasar por el pitlane y su máximo rival se iba acercando cada vez más. Hasta que en el momento de entrar, a ocho vueltas del final, teniendo en cuenta que cuando sales la moto aún no se ha acostumbrado a la pista, ya le habían “regalado” la victoria a Marc.

No fue una carrera de estrategia porque todos tenían estrategias similares. Fue una carrera de táctica, porque ninguno pensó igual.

Fue táctica lo que hizo que Marc Márquez viera claro entrar en boxes en ese momento, inteligencia de un deportista que piensa en frio y que a la vez, se arriesga, que supo entender las circunstancias que le rodeaban y ver que con un carril diminuto, podía conseguirlo. Y también fue táctica lo que llevó a Valentino Rossi a esperar para entrar, pese a la desesperación de sus mecánicos, quizá porque quería estar en una mejor posición antes del punto y aparte.

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“Seguro que ha habido otros pilotos que han sido más rápidos, pero no más listos”

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