¿Eliges el deporte o el deporte te elige a ti?

Supongo que el equipo de marketing de Nike lo ha vuelto a hacer. Con nombres como el de Mo Farah plasmados en las cunas de bebés y bajo el eslogan “Los campeones no nacen; se hacen”, el nuevo video se ha hecho viral. Y nos lleva a recordar que hubo un día en el que el mundo de la genética era considerado condición necesaria y suficiente para convertirte en deportista de élite. Hasta que llegó la época de la revolución conductista y los estudiosos del aprendizaje empezaron a decir que de eso nada, que si no practicabas estabas acabado.

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Jennie Finch lanzando una pelota de softbol

Jennie Finch fue medallista olímpica antes que el softbol- un deporte como el beisbol pero con un campo más pequeño y una pelota más grande – dejase de ser deporte olímpico después de Pekín. Era pitcher, de los que lanzan la bola para que otros la bateen y en una de esas parafernalias televisivas que se inventan los americanos, tuvo que lanzar contra los mejores bateadores de las Grandes Ligas de Estados Unidos. Pero ninguno fue capaz de darle a la bola.

Especularon cómo es que jugadores profesionales de beisbol que estaban acostumbrados a batear pelotas que les llegaban a enorme velocidad se iban al strike cada vez que Finch les lanzaba una pelota de softbol, más lenta y más grande.

Y es que en el deporte al fin y al cabo se trata de visualizar. No es simplemente que los jugadores de beisbol tengan una mayor agudeza visual o reflejos sino que sean capaces de anticipar la trayectoria que seguirá la pelota y no tenían ningún dato para predecir cómo iba a ser el lanzamiento de una pitcher de softbol.

El mundo de la anticipación  y la percepción es en el que se mueve Janet Starkes (una de las mejores investigadoras en deporte) que realizando pruebas oculares llegó a la conclusión de que los jugadores de voleibol que eran más expertos eran capaces de anticipar dónde iba a caer el balón justo cuando entraba en contacto con la mano del golpeador y mucho antes de que llegase al parqué.

Starkes es de la escuela de Ericsson,  la ley de las 10000 horas y cómo la práctica deliberada tiene el rol fundamental en la adquisición de la experiencia. Algunos igual demasiado estrictos consideran que la acumulación de práctica es lo único realmente importante. Basándose sobre todo en que en los últimos años los récords mundiales han aumentado muchísimo más que los cambios genéticos o físicos de los deportistas y por tanto, la única razón de su éxito es la persistencia y el sacrificio.

Pero incluso ella misma, ahora que está más aceptado tener una posición central, reconoce que de nada sirve desarrollar un  buen software si no tienes un buen hardware de base. Es como lo que dijo Héctor Bellerin, lateral derecho del Arsenal, cuándo le preguntaron a él cómo hombre veloz qué se podía hacer para mejorar la velocidad y lo primero que dijo fue “ante todo si no has nacido con los genes de la velocidad no tienes mucho que hacer”.

Muchos de esos defensores de la ley de los 10 años ponen de ejemplo a Tiger Woods y sus años de entrenamientos y sacrificio deliberado e inducido por su padre a la vez, pero se olvidan de contar que cuando solo tenía 6 meses, ya era capaz de mantenerse en equilibrio en la palma de la mano de este y aunque no creo que esa sea la razón por la que luego fue campeón, estoy segura de que la precocidad en estas capacidades físicas es la gran razón por la que ya estaba jugando al golf a los dos años.

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Usain Bolt con 1.95 rompe la estadística de velocistas bajitos.

 

Solo hace falta ver competiciones para darse cuenta de la diferencia corporal que hay entre unos deportes y otros y ahora que llegan los Juegos Olímpicos, me sirven como escusa de diversidad deportiva. Visualmente es obvio que los corredores de fondo (desde 5000 metros hasta maratón) son más bajos que los saltadores de cualquier tipo, simplemente porque para los primeros cuanto más abajo tengas el centro de gravedad más rápido y más controlado vas  mientras que para los segundos, lo importante es tener piernas largas que te impulsen hacia arriba. O que estos corredores de fondo de los que hablábamos tienen menos masa muscular que los velocistas porque las fibras musculares de unos buscan la persistencia y las de otros, la explosividad.

Pero también hay diferencias un poco menos evidentes como que los jugadores de waterpolo tienen el antebrazo más largo para lanzar mejor o los piragüistas o kayakistas por el contrario  necesitan brazos (la parte de arriba) más largos para que hagan de palanca y les de fuerza.

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Mireia Belmonte, nuestra mejor nadadora.

Todos sabemos apreciar que las gimnastas son bajitas y delgadas y las nadadoras son altas, pero ambas tienen los huesos pélvicos más estrechos que el resto de las mujeres. E incluso si nos ponemos tiquismiquis las saltadoras de trampolín tienen la pelvis más estrecha que las nadadoras y las velocistas aún más.

 

Aunque el mundo de las características físicas es un poco como el pez que se muerde la cola: hay cuerpos hechos para deportes pero también hay deportes que hacen cuerpos. El entrenamiento de los nadadores de los que hablábamos antes hace que tengan la estructura de los hombros más ancha, los tenistas tienen más desarrollado el brazo que utilizan para manejar la raqueta o los cuádriceps de un patinador de velocidad son hasta el triple del de un saltador de pértiga.

Y es también la tendencia cambiante del estilo de algunos deportes la que dirige el predominio de un tipo de cuerpo. Vuelvo a mencionar a Dick Fosbury para decir que cuando ideó su “Fosbury Flop” claramente estaba beneficiando a los saltadores con un centro de gravedad más alto y tan solo 8 años después, la altura de los saltadores de élite ya había aumentado 10 cm.

Bajo mi punto de vista está muy claro que la genética no lo es todo, pero tampoco el entrenamiento constante, se trata de tener un equilibrio entre los dos.

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Ricky Rubio, uno de los mejores roba balones de la NBA

Mi última reflexión por hoy es sobre la importancia de la altura en el Baloncesto y cómo parece que a no ser que pases los 2 metros eres bajito. Ricky Rubio es todavía el jugador que más joven ha debutado en la liga ACB, ha ganado todo en Europa y tuvo una buena clasificación en el draft por Minnesota. Mide “solo” 1.93 y destaca por los robos de balones, ¿es tan bueno robando porque la experiencia le ha llevado a una mayor anticipación o porque su envergadura de 2,07 le hace ser “más alto de lo que parece”?

  • Para los que os hayáis quedado con ganas, mi mayor referencia esta vez ha sido “El gen deportivo” de David Epstein,  un libro con Usain Bolt de portada del que no me he separado en los últimos dos años.
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2 comentarios en “¿Eliges el deporte o el deporte te elige a ti?

    1. Siento decirte que no hay ningún capítulo destinado al ciclismo dentro del libro. Epstein suele hablar más de atletismo y deportes de balón (hay cosas de baloncesto, beisbol…). Aún así te recomiendo leerlo porque a pesar de no hablar directamente del ciclismo, hay mucha información que sí se puede aplicar (por ejemplo la de tipo genética). Un saludo

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