Cuando el rugby sale solo

En psicología nos gusta bastante hablar de estado de flow, un concepto que se sacó de la manga Mihály Csíkzentmihályi, un húngaro con un nombre imposible de pronunciar al que inconscientemente llamo Chigrinskyi

Cuando hablamos de flow (o flujo en español pero no suena igual de bien) entre líneas nos referimos al estado de abstracción en el que entran las personas cuando disfrutan de la tarea que están realizando. Nuestra mente fluye, perdemos la noción del tiempo y todo parece más fácil.

Desde siempre se ha asociado el flow al positivismo y la creatividad, los niños prodigio que tocan el piano como si las manos se movieran solas. Pero en realidad tiene mucho más que ver con el deporte y la educación de lo que muchos creen. ¿O a caso lo que busca un entrenador no es que sus deportistas disfruten tanto con lo que hacen que no les suponga ningún esfuerzo mental? ¿No es motivar el paso que precede a fluir?

Uno de los grandes fundamentales del deporte es la automatización, de movimientos, de posturas, de jugadas… la capacidad mental que hace que un gimnasta no pueda realizar uno de los elementos de su rutina sin empezarla desde el principio. Porque el deporte no deja de ser una prolongación del deportista.

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Por ejemplo, para esquiar bien hay que saber controlar muchas partes del cuerpo, pero sin duda lo que marca la diferencia es tener claro que los hombros siempre tienen que mirar al valle e ir de cara a la pendiente. Se trata de evitar la tendencia a girar con los hombros para dirigir el movimiento con la cadera.

Si llevas muchos años esquiando llegas al final de la pista sin haber pensado ni una sola vez “no muevas los hombros” o “no eches el peso hacia atrás”, simplemente te sale y es ese no pensar lo que te permite poder disfrutar. Irónicamente cuando tienes que explicarle a alguien cómo se esquía o qué movimientos tiene que hacer es cuando más esfuerzo inviertes.

Aún así, pasártelo mejor no es lo único que te aporta el estado de flow. Los resultados competitivos también son mucho mejores. Principalmente porque fluir es la optimización máxima de la concentración, ese instante en el que solo existes tú y el deporte y no te molesta ni el público ni los rivales ni el poco tiempo que te quede en el marcador.

En realidad está muy relacionado con el debate que siempre ha existido entre las decisiones conscientes o inconscientes. Aquel jugador que pone el balón justo donde había que ponerlo ¿ha tomado la decisión de forma fría y premeditada o simplemente ha “fluído” hasta hacerlo tan bien?

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Tiki Inchausti

Las palabras de Tiki Inchausti – seleccionador del equipo de Rugby 7 de España – en el periódico Marca el otro día han sido las que más me han hecho reflexionar sobre el estado de flow en mucho tiempo. La flamante vuelta del Rugby a los Juegos Olímpicos años después y el logro casi heroico tanto de nuestros jugadores como jugadoras, han puesto a sus artífices más que nunca bajo el foco de los medios de comunicación.  Y la verdad es que con declaraciones tan buenas sobre la preparación psicológica del equipo, yo hablaría de ellos siempre.

En frases como “les hemos enseñado a limpiar su cabeza y ejecutar” queda más que implícito el trabajo del equipo técnico en un estado de flow al que puede que aún no hayan puesto etiqueta pero que ahí está.

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Nuestros representantes en Rugby al completo antes de partir a Rio

Las palabras de los jugadores después de ganar el preolímpico eran la muestra más clara de lo que siempre he admirado del rugby, la garra y el corazón de león (y de leona) con el que se consiguen los triunfos. Pero eso no es más que una diminuta muestra de que este equipo tiene todas las características necesarias para poder entrar en estado de flow, empezando porque son conscientes de que pueden alcanzar la gran meta y no hay nada más potente que las propias expectativas de éxito (el efecto Pigmalión y Galatea del que ya he hablado en algún post anterior) y siguiendo por la figura del entrenador.

No hay mejor entrenador que aquel que sabe entrenar más allá de los aspectos físicos o técnicos de su equipo. Quizá el concepto que más me ha gustado de Tiki como entrenador es a la vez lo que más me ha hecho reflexionar de aquella entrevista: la facilidad a la hora de hablar de pensamientos que implican emociones.

Es, dentro de sus propias palabras, un líder al servicio de sus jugadores, consciente de la desestabilidad que pueden ocasionar un par de pensamientos mal ejecutados y un par de emociones mal procesadas en el transcurso del partido. Una mala decisión puede cambiarlo todo pero si consigues olvidarte de lo que te rodea, confías en ti y fluyes por el verde del campo llegarás a unos Juegos Olímpicos.

El estado de flow, como todo, se puede entrenar, se puede conseguir si prestas atención (y nunca mejor dicho) a lo que puedes hacer para entrar en él.

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Acabo este post diciendo que desde que supe que el Rugby iba a ser de nuevo deporte olímpico me muero de ganas de no perderme ni un solo partido.

Y, también, que estoy convencida que si todo sigue así, España va a conseguir un buen resultado.

Y va a ser muy importante para el futuro del rugby.

Y se lo merece.

  • Entrevista de Tiki en Marca: http://www.marca.com/rugby/2016/08/01/579f3c0422601d7b4a8b459b.html
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