Y entonces Red Bull compró el deporte

Parafraseando a la esgrimista que vi ganar un ranking nacional ayer mismo: quizá si Red Bull patrocinase las competiciones de florete, tirarían en equipo simultáneamente como si fuesen los tres mosqueteros. Y seguramente, si fuera así, el lugar de competición habría sido un pabellón más grande, con gradas más altas y con cámaras de última generación moviéndose por el techo para no perderse ningún toque.

Tanto patrocinio, marketing y contratos con los grandes canales de televisión me hace pensar que quizá el espectáculo es cada vez más, un rasgo fundamental para la definición de deporte.  Nadar en dirección de la parafernalia anglosajona es algo que sin duda, la compañía que aparentemente “te da alas”, ha sabido aprovechar con creces.

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“Skiing in colour”: Marcel Hirscher para Red Bull

Utilizando su propio slogan, se han sabido especializar tan bien que ha llegado un punto en el que nos resulta fácil identificar marca y deporte extremo e incluso la dificultad reside en intentar separarlos. Sabemos quién hizo posible que Félix y su apellido impronunciable saltasen desde la estratosfera, que existen competiciones de windsurf en condiciones en las que el “wind” es incontrolable, que ahora mismo si abres YouTube y tecleas “Red Bull Ski” te sale una lista interminable de videos de esquiadores de Freestyle bajando por sitios inimaginables.

Y aun así, todo lo anterior no es nada más que lo que precede al punto y seguido. Han llegado a la élite, realizando proyectos con los mejores deportistas de cada disciplina, como el video de “skiing in colour” con el campeón del mundo Marcel Hirscher que ya me sé de memoria.

La estrategia de Red Bull es invasiva. No se conforman con simplemente poner su nombre en las vallas publicitarias de un par de equipos de fútbol (que también lo hacen) porque al fin y al cabo eso es simplemente soltar dinero y no tener ningún poder de decisión. Necesitan mandar y la forma más segura para conseguirlo es crear sus propios equipos deportivos.

Dejando a un lado a Sebastian Vettel ganando por y para ellos en más de una página de la historia de la Fórmula 1, nos encontramos a un equipo que antes se llamaba “The New York MetroStars” y ahora ha pasado a ser “The New York Red Bulls” y es que supieron detectar el hueco existente en la industria del fútbol (el nuestro, ese que ellos conocen como soccer) en Estados Unidos, compraron un equipo y construyeron un estadio multitudinario que ahora se llena en cada partido.

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Cartel publicitario de los New York Red Bulls

Que las empresas compren equipos y las ligas de baloncesto profesional pasen a llevar sus nombres – como nuestra Liga Endesa – o los estadios tengan un “Emirates” delante, tristemente no es algo nuevo, porque como todo en la vida, el deporte también se vende al mejor postor. Lo verdaderamente sorprendente es que el predominio de la publicidad y el marketing ha sabido colarse estratégicamente en el espíritu de constante cambio que tiene el deporte y ahora, día sí y día también, surgen nuevas disciplinas.

FINAL SALTOS GRAN ALTURA 27M MASCULINO
Orlando Duque, campeón del mundo en Barcelona 2013. 

Hubo un día que Red Bull decidió copiar los saltos de acantilados de una playa de México y trasladarlos a la televisión, con plataformas de 27 metros en lugares paradisiacos alrededor del mundo y catorce clavadistas valientes como foco del gran espectáculo.  Se hizo tan conocido y aclamado que la FINA (Federación Internacional de Natación) decidió incluirlo como disciplina oficial por primera vez en el mundial de Barcelona 2013. A partir de ahí, con la imagen de Orlando Duque como primer campeón mundial, saltando en el puerto de la capital catalana, se convirtió en algo más que un reto extremo.

Hoy en día, en la wikipedia el Cliff Diving es definido como “un salto de gran altura que se puede realizar como un deporte de aventura, como un ejercicio acrobático de alto riesgo o con fines competitivos en eventos deportivos”. Seguramente antes de que el espectáculo reinase en el deporte,  el último matiz de la definición no estaba escrito, es curioso que sea el marketing el que esté inventando nuevos deportes, que nos dejemos llevar por lo que vende y por la mano superior de las marcas.

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Los “Winter X Games” surgieron a raíz de una cadena de televisión de EEUU y ahora son una de las grandes competiciones para los snowboarders de todo el mundo. 

Como enamorada del deporte confieso que disfruto viendo acrobacias desde 27 metros de altura igual que las bajadas del “slope style” de snowboard que también dejó de verse solamente en los “X Games”  para convertirse en deporte olímpico.

Pero al mismo tiempo, mientras abro Facebook y veo a la australiana Helena Marten hacer una clavada espectacular con tan solo la luz de los grandes edificios de Dubai, me da rabia que no tengan la misma importancia otros deportes que siempre han estado ahí, esos que no ha inventado Red Bull. Ojalá llegue el día en el que tengamos la oportunidad de encender la televisión y encontrarnos con competiciones de taekwondo hasta tal punto que sepamos perfectamente cómo es su táctica y su estrategia de la misma forma que nos sabemos la alineación de un partido de la Selección Española de Fútbol.

Sería muy bonito disfrutar de la elegancia de la esgrima en escenarios paradisiacos. Y creo que para eso hace falta algo más que Red Bull metiéndose por el medio.

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