Las agujetas emocionales del día después

Decía uno de los ayudantes del Profe Ortega en una ponencia del Máster de Preparadores Físicos que su trabajo consiste en detectar las fugas, es decir, averiguar el cómo y el cuándo idóneo para que cada futbolista de la plantilla alcance los objetivos que plantea el equipo técnico.

Independientemente de que hablemos de una periodización táctica, de ATR o de modelos integrados, de lo que no queda ninguna duda es que el entrenador y todo su equipo técnico a principio de temporada abren una de esas famosas libretas y la llenan de cuadros de excell con todo tipo de detalles: desde el primer día saben cuáles son los valores de los que parten y sobre todo, los valores a los que quieren llegar.

Una de las cosas que me llama mucho la atención del funcionamiento de los equipos es la sincronía que tiene el entrenador con el preparador físico. Juntos planifican las cargas a las que se va a someter el equipo a lo largo de la temporada, unas cargas físicas que como bien se puede leer entrelineas en los párrafos anteriores, son principalmente fijas pero se pueden moldear dependiendo de la condición cambiante de la temporada. Parece que el entrenador pasa un testigo importantísimo a su preparador físico de confianza  y le hace protagonista y encargado del seguimiento completo de las características físicas de cada futbolista, tiene que detectar sus necesidades y adecuar las famosas cargas para compensar su rendimiento, tanto si se pasa como si se queda corto.

Dentro de esta planificación nos encontramos atisbos psicológicos como la consideración de que cada deportista tiene su zona de desarrollo próximo y que no todos tienen el mismo techo ni la misma línea base, la importancia de los días de descanso o las sesiones de recuperación, pero por todo lo demás, este componente psicológico queda un poco cogido entre alfileres.

Es cierto que el día después de una eliminación de Champions los jugadores no pisan el césped con la misma fuerza, se sienten cansados, pero las agujetas en este caso no son tanto las conocidas microrroturas de microfibras por haber rendido al máximo durante 90 minutos, sino que vienen derivadas de la parte más humana del deportista.

Y es que la clave está en esas últimas palabras, se nos sigue olvidando que no son hombres y mujeres de acero que ni sienten ni padecen. La vida también pasa por ellos, les afectan las derrotas y tienen que aprender a manejar las victorias, tienen días malos, problemas familiares y situaciones que no se atreven a comentar por si hay alguien que no les entiende.

La mayoría de los artículos científicos que hay sobre psicología del deporte hablan de los factores psicológicos que influyen en el rendimiento deportivo. Es decir, que sabemos de sobra que hay ciertos componentes que si se ven tocados hacen que tu actuación en el campo no sea la misma.

Entonces, ¿por qué no se tienen en cuenta las agujetas emocionales que puede arrastrar el deportista?

Seguro que hay equipos que sí lo hacen (o por lo menos eso me gusta creer), pero hay muchos otros que ni se lo plantean. Mi pregunta es, ¿por qué tienen especialistas que monitorizan día a día la parte física del jugador, pero les resulta prescindible tener a un psicólogo que se encargue de la parte mental?

El Atlético de Madrid (equipo al que físicamente prepara el Profe Ortega) presume de ser capaz de mantener la misma intensidad a lo largo de toda la temporada, para eso hacen concentraciones increíblemente planificadas antes de cada una de ellas, y sin embargo este año han decidido prescindir de la figura del psicólogo.

Si esos resultados los consiguen controlando de manera cuadriculada las cargas físicas y las condiciones de resistencia de sus jugadores, ¿no conseguirían más si además hay una persona que controla las cargas mentales?

  • PONENCIA COMPLETA DEL PROFE ORTEGA
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2 comentarios en “Las agujetas emocionales del día después

  1. ¡Hola!, soy de Universo de A (https://universodea.wordpress.com/), y como pasaste a visitar mi perfil de la Blogoteca, además de que me invitaste a tu blog, ¡aquí estoy!.

    Decirte que (como podrás ver en mi blog), aunque la cuestión deportiva no es la que más me apasiona, sí he encontrado interesante tu blog… y muy cuidado estéticamente.

    En cuanto al post que escribes, sinceramente, creo que la cuestión psicológica aún sigue siendo tabú en nuestra sociedad, simplemente no se toma en serio, quizás porque no es algo visible como sí lo es una dolencia física y porque es un campo de la medicina cuyo estudio es más reciente… en todo caso, no hay una auténtica concienciación acerca de ese tipo de dolencias; así pues, la situación que describes del deporte es realmente la de toda la sociedad. O esa es mi opinión.

    En fin, ¡saludos!.

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