La factura psicológica de las lesiones

El otro día el traumatólogo me dijo una de las frases estrella de todos los traumatólogos: “un buen cuádriceps saca adelante cualquier rodilla”. Probablemente solo me faltaron dos segundos para cambiar los sustantivos centrales y decir: “una buena cabeza saca adelante cualquier lesión”.

Y es que a veces parece que nos hacemos las roturas fibrilares en la amígdala del cerebro en lugar de en el gemelo. Es esa mezcla de impotencia e incertidumbre la que nos paraliza y no nos deja fluir.

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Lindsey Vonn tras ganar en la copa del mundo de Garmisch

El mundo de la montaña aún sigue con la resaca de la reciente victoria de Lindsey Vonn en la prueba de descenso de Garmisch tan solo 8 semanas después de fracturarse el húmero y perder un cierto grado de sensibilidad. Sus triunfos nos hacen saber que es la mejor esquiadora de todos los tiempos, pero también comparten expediente con las numerosas roturas, dejándonos claro que la vida deportiva de Vonn es muy parecida a una montaña rusa.

A menos de un año de los Juegos de Invierno de Sochi (2014), Lindsey protagonizaba una espectacular caída en Austria y casi se podría decir que se destrozaba la rodilla derecha. Lo que vino después fue una sucesión de operación, rehabilitación y preparación física a tiempos acelerados para ponerse a punto y revalidar su título de campeona olímpica.

Todo parecía ir sobre ruedas (o sobre cantos) pero tres meses antes de llegar al objetivo final, volvía a caerse en un entrenamiento y romperse parcialmente el ligamento cruzado anterior de la misma rodilla. Aterrizando justo en la necesidad de dejar de lado los tan ansiados Juegos por la inestabilidad palpable del engranaje clave de su deporte.

Las lesiones pasan factura. De repente te encuentras hundido en una parálisis por análisis porque no puedes dejar de darle vueltas al movimiento que hiciste y podrías haber evitado, a las competiciones que te vas a perder o las semanas que puedes estar con la pierna en alto. Y además es ese “sobre-análisis” el que no te deja avanzar hacia la recuperación.

Muchas veces se nos olvida, pero tenemos una mente con un poder extraordinario y aunque parezca insignificante, el simple hecho de pensar en negativo, ralentiza los plazos.

Puede ser que la segunda lesión, nada más salir de la recuperación, de Lindsey Vonn fuera sobretodo una consecuencia de su propia cabeza que sentía que su objetivo más importante se le podía escapar de las manos. Igual que las recurrentes lesiones de Rafa Nadal en los últimos años o el caso de ese Iniesta pre y durante mundial que sufre roturas musculares como consecuencia de su estado emocional.

Nos encontramos con un ciclo que no acaba en el que lesiones predicen emociones tóxicas y emociones tóxicas predicen lesiones.

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Es complicado, pero igual que fortalecemos los músculos para recuperarnos antes de una lesión o para no caer en ella de nuevo, tenemos que fortalecer nuestra cabeza. La resiliencia y la tolerancia a la frustración también se adquieren, saber que puedes salir de una situación adversa con éxito y que cada lesión es una oportunidad de aprendizaje diferente es algo que no se averigua hasta que se pasa por ello, por mucho que nos guste pensar lo contrario.

Aún así, fortaleza mental también quiere decir aprender a darse cuenta de la cantidad de cosas que se pueden hacer siendo deportista y estando lesionado, no es solo un filón para la actuación de la psicología deportiva, también es un buen momento para trabajar la táctica y la estrategia mediante la visualización o el análisis de tu propia técnica o incluso la de los contrarios.

Está claro que después de las graves lesiones de Lindsey Vonn, todo el mundo empezamos a especular sobre su posible retirada del panorama de los deportes de invierno. Al fin y al cabo, el esquí es un deporte que depende directamente del funcionamiento de las rodillas. Pero ella en ningún momento insinuó que fuera a dar un paso atrás y siguió en el camino de la recuperación  con la gran motivación de saber que después de unos Juegos Olímpicos siempre vienen otros.

Como las lesiones siempre tienen algo de mala suerte, la vida deportiva de Lindsey se ha seguido topando con ellas. El año pasado otra vez con la rodilla en Andorra y esta vez, el brazo. Y aunque ella misma ha reconocido que la factura mental ha sido bastante abultada, una vez que has aprendido a potenciar tu tolerancia a las adversidades, es algo que no se olvida.

Si aprendemos a trabajar esa gran parte que está de nuestra mano, construimos un círculo de fortaleza mental que genera éxitos y éxitos que a su vez, generan fortaleza mental.

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Rafa Nadal celebrando una de sus últimas victorias 

Me gusta por ejemplo pensar que si Rafa Nadal – ya que lo he mencionado párrafos arriba – está a escasas horas de jugarse el pase a la final del Open de Australia es porque el oro que consiguió en Río le está tendiendo la mano a su fortaleza mental y que también ese metal llegó gracias a haber trabajado por y para su cabeza.


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