Por un deporte sin etiquetas

Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016. Brianne Thaisen se sube al podio para recoger la medalla de bronce de heptatlón y se convierte así, por la naturaleza de su prueba, en una de las atletas más completas del mundo, siendo reconocida y admirada por la magnitud de su logro. Todos los comentarios se dirigen a alabar su talento y su hazaña y los medios de comunicación se quedan con su nombre grabado en la memoria.

Cinco días después. Es el turno de Ashton Eaton, le toca recoger la medalla de oro en decatlón (el equivalente masculino a la prueba de heptatlón) y en lugar de ser laureado por sus logros, la primera frase que le dedican los comentaristas oficiales de las pruebas de atletismo en España es: “el marido de Brianne Thaisen”.

No, espera. Volvemos a empezar, fue al revés.

Él fue “el atleta más completo de la historia” y ella “la mujer de Ashton Eaton”.

Se trata de un mero reflejo de la sociedad en la que vivimos. Del deporte en el que vivimos. 

El titular del diario Sport tras la retirada de ambos atletas

Parece que la lucha por el feminismo no es más que una utopía cuando empiezan los programas deportivos de televisión y nos adentramos en un mundo que infravalora el deporte femenino.

La sociedad se escuda en las condiciones físicas superiores de los hombres para decir que su mayor potencia, fuerza o resistencia son la razón fundamental por la que las categorías masculinas son más llamativas e interesantes que las femeninas.

Al parecer el tan ansiado show está más garantizado dentro de esa “masculinidad del deporte”.

publico.es
Eugénie Bouchard es una de las mejores tenistas del mundo, pero para algunos titulares eso no es suficiente (imagen vía publico.es)

Y así, las mujeres se convierten en el centro de la diana de comentarios machistas. Tanto de aquellos que ponen en duda su feminidad y condición de mujer por formar parte de determinados deportes, como de los que juzgan su rendimiento solamente en base a sus características físicas.

Pero no solo es que tengan que vivir con comentarios constantes sobre su aspecto que los hombres no tienen que soportar, sino que además, viven en una completa desigualdad de sueldo.

Las jugadoras de fútbol del Atlético de Madrid recibieron una prima de 54€ por cabeza tras proclamarse campeonas de liga esta temporada, mientras que sus homólogos, los jugadores del Real Madrid, recibieron 300.000 € cada uno.

Una diferencia ridícula tanto por los excesivos sueldos de los hombres como por el perfil mileurista de las mujeres.

Y no es que solamente ocurra en el deporte rey de nuestro país, sino que en todos los deportes y todos los países las diferencias son más que notables y las polémicas son constantes. Incluso Novak Djokovic llegó a afirmar que era lógico que los jugadores de tenis cobrasen más que las jugadoras de tenis porque sus torneos son seguidos por un mayor número de aficionados.

A este mal trato al deporte femenino se le suma los medios de comunicación que de manera hipócrita dicen formar parte de la misma lucha, pero en realidad son un eslabón más de la cadena de la desigualdad, resaltando solamente de manera puntual algún que otro resultado de nuestras deportistas y olvidándose del resto de días, semanas y meses en los que entrenan para mejorar su rendimiento.

Es por eso por lo que solamente escuchamos la medalla de oro de nuestra selección femenina de baloncesto, una sola noticia y durante un solo día y sin embargo, de la selección masculina, todavía a semanas de empezar el europeo, ya sabemos los convocados, dónde están de vacaciones y casi qué es lo que comen.

Y es también por eso, por lo que es más importante saber las polémicas de fichajes de los equipos masculinos que aún no han iniciado su pretemporada que saber cómo y cuándo debuta la selección de fútbol en la Eurocopa Femenina que empieza dentro de tres días.

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El Athletic femenino, tuvo que suspender una rueda de prensa porque no acudió ninguno de los medios convocados. (Imagen vía 20minutos.es)

La sociedad sigue siendo machista y lo vemos reflejado en el ejemplo de Andy Murray necesitando recalcar que quienes hace años que no llegan a una semifinal de Wimbledon son los hombres estadounidenses. Tenemos que seguir avanzando para llegar a una sociedad en la que no haya que recalcar este tipo de cosas, en la que no exista la contraportada del As ni los titulares misóginos.

Todavía queda mucho camino por recorrer para vivir un deporte igualitario en el que los deportistas sean considerados por su rendimiento y por nada más que eso, sin etiquetas de género o de orientación sexual.

Me pregunto si alguna vez el deporte será solo deporte.

*Imagen destacada vía zimbio.com


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